Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural. La cuota láctea

By | 28 febrero, 2016
Expltación ganadera

Explotación ganadera

El Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER) tiene como objetivos:

– Mejorar la competitividad de la agricultura y la silvicultura.
– Enriquecer el medio ambiente y el espacio rural a través de la ayuda a la gestión territorial lo que viene a significar que el campo no sólo debe ser dedicado a actividades agrícolas.
– Acrecentar la calidad de vida en las zonas rurales y fomentar la diversificación de las actividades económicas.

La Política de Desarrollo Rural está estructurada en 3 ejes en los cuales se contemplan las siguientes prioridades:

Eje 1 – Competitividad de los sectores agrario y forestal

– Medidas destinadas a fomentar el conocimiento y mejorar el potencial humano
– Medidas de desarrollo del potencial físico y de fomento de la innovación
– Medidas destinadas a mejorar la calidad de la producción y de los productos agrícolas
– Medidas transitorias destinadas a la República Checa, Estonia, Chipre, Letonia, Lituania, Hungría, Malta, Polonia, Eslovenia y Eslovaquia

Eje 2 – Medio ambiente y espacio rural

– Medidas destinadas a la utilización sostenible de las tierras agrícolas
– Medidas destinadas a la utilización sostenible de las tierras forestales

Eje 3 – Calidad de vida en el medio rural y diversificación de la economía rural

– Medidas de diversificación de la economía rural
– Medidas de mejora de la calidad de vida en las zonas rurales
– Medida relativa a la formación e información de los agentes económicos que desarrollen sus actividades en los ámbitos cubiertos por el eje 3
– Medida relativa a la adquisición de capacidades y la promoción con vistas a la elaboración y aplicación de una estrategia de desarrollo local.

A estos ejes se añade un Eje 4- “Leader” basado en la experiencia con la Iniciativa Comunitaria Leader que introduce la posibilidad de enfocar el desarrollo rural desde la del potencial local, supone una estrategia de desarrollo local que permite seleccionar los mejores planes de desarrollo de los grupos de acción local en los que se establece una asociación entre el sector público y el privado.

– Puesta en práctica de proyectos de cooperación entre territorios afectados.
– Creación de redes de asociaciones locales de cooperación.

Un tema de especial relevancia para nuestra comunidad autónoma en este terreno ha sido la Cuota Láctea. Con ella la Unión Europea pretendía evitar la sobreproducción de leche que había en Europa y evitar que se desplomasen los precios de la misma.

Esta cuota suponía la cantidad máxima de litros de leche que cada productor tenía asignado dependiendo del número de vacas que había declarado previamente. El problema partía de un error de base, ya que cuando se hizo el censo de vacas por explotación mucha gente ocultó el verdadero número de cabezas de ganado que realmente poseían. El motivo era que los ganaderos tenían miedo de que se le cobrase por animal y declararon pocas. En el reparto también influía lo que las empresas lácteas declaraban acerca de lo que recogían. Así a España tras la adhesión a Europa en 1986 le correspondieron 4,5 millones de toneladas (aunque la demanda interior del país era de 9 millones).

La cuota asignada a todas luces era insuficiente y ello conllevaba sanciones que al principio repercutían en sanciones para los productores. En muchos casos se “sorteaba” la normativa vendiendo “en negro” la que sobraba.

Las explotaciones pequeñas fueron desapareciendo y sólo sobrevivieron las más grandes lo que supuso que pasaran de unas 100.00 hace una década a las 17.000 actuales. Éstas tienen unas 45 vacas de media y producen una tonelada de leche al día. Las explotaciones que se mantuvieron han ido aumentando su producción en paralelo al incremento que ha experimentado la cuota, unos 6,5 millones de toneladas. Con el tiempo incluso se endeudaron para comprar maquinaria, más vacas, terreno para pasto, pienso y forraje y cuota que era objeto de compra-venta.

El 1 de abril de 2015 la cuota desapareció, ante la creciente demanda mundial de leche, por lo que España puede cubrir la demanda interna y aspirar a conquistar nuevos mercados en el exterior.

Los problemas se centran ahora en el hecho de que, según algunos, la industria láctea española no estaría lo suficientemente preparada para competir en el mercado europeo a la hora de hablar de derivados como queso u otros productos. Esta “incapacidad” se intentaría cubrir reduciendo los precios que se paga a los ganaderos por la leche que llegan a estar incluso por debajo de los costos de producción –se llega a pagar por litro 0,30 céntimos cuando producirlo cuesta 0,37céntimos-.Las empresas lácteas funcionarían por lo tanto como un cartel que presiona a los ganaderos para producir a precios muy bajos. También influye el hecho que algunos países del norte envían sus excedentes a precios muy bajos.

Ante esta situación los ganaderos han pedido repetidamente la mediación del gobierno, quien les ha aconsejado que negocien contratos anuales con las empresas del sector antes de que se produzca la entrega para evitar abusos. Asimismo piden que se invierta en modernización, industrialización e innovación como lo están haciendo Francia, Alemania o Irlanda que pretenden duplicar su `producción, sino el sector quedará definitivamente descolgado en nuestro país.

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